¿Por qué optar por un PSICÓLOGO CLÍNICO?

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En primer lugar, porque es el único título reconocido por Ministerio de Sanidad para trabajar en la mejora de la salud mental y las patologías de los pacientes en los centros públicos de salud y hospitales. Un psicólogo se licencia en la carrera y, posteriormente, realiza su especialidad a través del PIR; especialidad “Clínica” que le posibilita para estar al frente de su consulta y trabajar como ESPECIALISTA que, en esta labor, es la palabra clave.

Desde la Asociación Española de Especialistas en Psicología Clínica (AEDEPC) se promueve que el paciente “exija siempre como aval” este título y esta especialidad para garantizar que se le va a aportar excelencia en la consulta. La excelencia que busca.

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La rigurosidad de la psicología científica puede ir perfectamente de la mano con una terapia muy cercana, “muy cómplice, muy al lado del paciente”. Rigor y proximidad: una perfecta combinación que, desde este lugar en la red, se acerca y promueve.

El psicólogo clínico, finalmente, es un profesional en constante reciclaje tanto a nivel laboral como personal. Ha pasado por sus procesos terapéuticos, conoce (por tanto) lo que es estar al otro lado de la mesa o de la silla (ocupando el espacio del paciente, algo que siempre aportará empatía en la consulta) y, al mismo tiempo, se mantiene al tanto de las últimas novedades, avances, posibilidades y cambios de su profesión.

Un certificado de especialista en Psicología Clínica garantiza, por tanto, que la terapia será rigurosa, de calidad, excelente.

 

 **María Jesús González es vicepresidenta de la Asociación Española de Especialistas en Psicología Clínica (AEDEPC)

Hipnosis Clínica: la técnica terapéutica de los resultados eficaces

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“¿Cuándo me someto a una sesión de Hipnosis Clínica me hipnotizan como en la tele?” Ésta podría ser la pregunta; y ésta es la respuesta: NO. Una cosas es un hipnotizador y otra muy distinta un HIPNÓLOGO. España es uno de los pocos países en los que se permite la llamada ‘hipnosis de espectáculo’, en contra de la cual están los profesionales de la Asociación Española de Hipnosis (www.aehipnosis.com) porque crea “una confusión importante” en el paciente.

Una persona en terapia puede creer, en función de este conocimiento popular del hipnotizador, que una sesión de Hipnosis Clínica le hará perder del control y que el terapeuta podrá ‘adueñarse’ de su voluntad. Nuevamente, la respuesta es NO. Esto no existe en esta herramienta técnica al servicio de una mayor efectividad en las sesiones, herramienta con la que se consiguen, además, resultados rápidos, firmes y excelentes.

Vamos a conocerla de cerca.

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¿QUÉ ES LA HIPNOSIS CLÍNICA?

Es un estado de relajación muy profunda, tanto física como mental. En este estado, el psicólogo clínico puede llegar al inconsciente dejando a un lado el consciente que, literalmente, se aparta. El consciente es donde están las críticas, los juicios, los ‘a priori’, las creencias, los miedos… todo lo que ‘cortocircuita’ y frena esa conexión con la parte más profunda del ser humano donde se encuentran ancladas las respuestas.

Sería como un iceberg: lo que vemos es el consciente; lo que no se ve, muchísimo más voluminoso y ‘sostenedor’ de todo lo demás, es el subconsciente de la persona.

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El profesional de la Psicología Clínica al frente de esta terapia introduce al paciente en este estado de relajación al que éste llega si así él lo quiere. La mente más profunda del paciente es la que realiza toda la labor; el psicólogo sólo guía ese paso y, después, recoje el material valiosísimo derivado de la sesión para trabajar con él. Por lo tanto, el terapeuta, el especialista, sólo es el trampolín, la lanzadera, que ayuda a entrar en ese proceso de ‘trance’ donde el inconsciente (la parte baja y profunda del iceberg personal) aflora.

Las sesiones de Hipnosis Clínica multiplican la eficacia de la terapia y la rapidez de la solución (por ejemplo, en casos de fobias o fumadores que quieren dejar de serlo); eso sí: no siempre puede realizarse una hipnosis. Es necesaria una valoración previa que analice la viabilidad de aplicar la técnica en función de la historia clínica del paciente, valoración que efectuará siempre el psicólogo.

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¿ES COMÚN LA HIPNOSIS?

Mucho más de lo que creemos; de hecho, el cerebro la hace cada cierto tiempo de forma automática para ‘resetearse’. Son esos instantes en los que decimos “ha pasado un ángel”, “estoy en babia”, “iba conduciendo y llegué sin darme cuenta”, “parece que no ha pasado el tiempo”. La Hipnosis Clínica lo único que hace es reproducir a voluntad y con una finalidad terapéutica estados  naturales del cerebro. Y lo hace con una única finalidad: la mayor eficacia, profundidad y rapidez del proceso terapéutico.

La confianza del paciente en el psicólogo clínico es fundamental. Y la formación de éste, esencial para trabajar con el material resultante de una sesión de hipnosis y acoger a la persona en terapia, acompañarla en todo momento y facilitarle la solución del problema.

 

**María Jesús González es vocal de la Asociación Española de Hipnosis (www.aehipnosis.com)

No te sientas culpable: siéntete responsable

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La culpa. Eso que nos invade y nos trastorna. Nos hace sentir mal. Nos descoloca. Mina nuestra seguridad y autoestima. Hicimos algo mal, algo que entendemos indebido, algo que hizo sufrir al otro… y entramos en la barrena de la culpa. Nos devaluamos.

¿Qué tal olvidar la culpa y sustituirla por la responsabilidad? La responsabilidad implica madurez; la culpabilidad es emocionalmente infantil. Ante un error, un comportamiento responsable impulsa el crecimiento de la persona; ante un error, la culpa invita a la ira, al miedo, al rencor y a una autosuficiencia engolada, artificial y, a la postre, muy dañina, generadora de más y más dosis de culpa en próximas actuaciones. De chantaje y manipulación. De vivir constantemente en el pasado.

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¿CÓMO TRASCENDER LA CULPA?

1.- En primer lugar, reconociendo que el error se ha cometido. Es un primer paso donde muchas pesonas se estancan porque se ven incapaces de decirse a sí mismas que se equivocaron. Niegan toda responsabilidad en el hecho y eluden la mirada hacia sí mismos; culpabilizan al otro sin saber que se están doblemente culpabilizando a ellos. Huir de la culpa sólo la multiplica. Reconocer es el primer gran paso para anularla.

2.- Perdonarse a uno mismo. Es un paso que se da a la par que el paso anterior. Perdonarse para perdonar y para eliminar de ese problema todo rastro de rencor, restarle peso, considerarlo humano, un aprendizaje. Limpiar el bache y seguir caminando en una actitud de aceptación y asimilación.

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3.- Disculparte. De una u otra forma. Asumir la equivocación con honestidad y madurez. Y hacer todo lo posible para enmendar cualquier daño. Ponerte al servicio de la solución, no de la culpa ni del rencor. No se trata de echar palas y palas de olvido sobre un tema sino de mirarlo con limpieza y coherencia… y actuar desde ahí. El otro es tu maestro y este paso, un gran aprendizaje para los dos.

4.- Aprender la lección. Analizarla desde el corazón y el amor… y continar camino sin ninguna mochila a la espalda que te pese y enturbie la vida.

Algo importante: todo esto lo haces por ti y desde ti. No consiste en obrar para conseguir que el otro nos perdone, no. Entregas esta actitud sin esperar nada a cambio desde tu más absoluta honestidad personal. Respetar la libertad de la otra persona forma parte de este proceso que, inevitablemente, te traslada a mayores niveles de autoestima, crecimiento y seguridad personal, además del conocimiento de la compasión a través de la responsabilidad en la aceptación del error.

Esta aparente “humillación” es, como ves, una apuesta para ganar. Para ganarte y quererte como eres. Exactamente así.

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¿Por qué tengo tanto miedo a comprometerme en una relación?

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El miedo. Eso que nos da tanto miedo… y que no es tan temeroso. El miedo es un indicador de que estamos vivos, un mecanismo de defensa humano que nos pone alerta ante una situación de riesgo.

El miedo es una emoción que podemos utilizar a nuestro favor… o que nos puede utilizar para ponernos la vida en contra. ¿Qué sucede cuando el miedo invade nuestro día a día emocional? ¿Qué sucede cuando empezamos a temer aquello que supuestamente amamos? El miedo al compromiso en una relación de pareja está ligado a la inseguridad y hace de la intimidad con alguien algo que se contempla no como “eso que nos aporta tanto” sino como “eso que nos aparta y que nos quita, que nos resta”.

La pregunta es, entonces, ¿sabemos amar?

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¿POR QUÉ ESE MIEDO?

El amor nos hace vulnerables. Pero no como entiende el Ego: atacables; no: vulnerables como sinónimos de abiertos a la vida, generosos, magnánimos, suaves, compasivos. Cuando una persona se conoce lo suficientemente bien a sí misma, entiede que la llegada de otra persona a su vida no supone completar quien ya es sino complementar para multiplicar.

El miedo al compromiso parte de hacer del cambio un sinónimo de peligro (cuando la vida es cambio a cada segundo) y parte también de un desconocimiento hacia quienes somos. La coraza que supuestamente te colocas para ‘defenderte’ del otro te la colocas realmente para defenderte de ti mismo. De esa supuesta ‘debilidad’ que empiezas a sentir. De ese “no controlar esto” que me está pasando y “amenaza mi vida” tal como la tenía planeada y planteada. “No me gusta sentirme vulnerable”, te dice el ego. Y tú acatas la orden.

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¿CÓMO SOMOS CUANDO TENEMOS MIEDO AL COMPROMISO?

Las personas que repiten esta huida una y otra vez en sus relaciones de pareja, son personas que viven en incoherencia emocional. Normalmente, con una relación afectiva disfuncional en su infancia (abandono, no reconocimiento o, por el contrario, excesiva rigidez y protección), que les ha hecho eternos inmaduros emocionales.

Desarrollan una gran capacidad de seducción y conquista. Son personas muy atractivas porque sienten la “necesidad” constante de les quieran. Pero, una vez que lo consiguen, entran en terror, en miedo. ¿Por qué? Más o menos por esto:

1.- Les da pavor el cambio, salirse de su zona de confort. En consecuencia, les cuesta mucho tomar decisiones.

2.- Les gusta tenerlo todo controlado. Cuando una emoción se escapa a su control son incapaces de vencer el miedo que eso les provoca.

3.- No hablan de emociones. Les cuesta mucho expresarlas y expresarse, tanto desde el lenguaje verbal como desde el gestual. Y esto procede también de un entorno familiar en el que las muestras de cariño han brillado por su ausencia.

4.- Muy inseguros de sí mismos. Proyectan en su pareja su propia inseguridad, y cuando ven que esa misma pareja “falla” en algo, se autoconvencen inmediatamente de que ella o él no es la persona que buscan (aunque su sentimiento vaya por otro lado). Entran en DISONANCIA COGNITIVA. Y pueden provocar la ruptura desde, por ejemplo, la infidelidad (algo muy común en estos casos). La infidelidad responde a esto: “¿Por qué me voy a perder tantas experiencias que me esperan estando sólo con una persona?” Quien tiene ese miedo al compromiso se autojustifica de este modo y, así, lleva la relación al final para recuperar la estabilidad y huir de ese descontrol que le enloquece.

Después, empezará una y otra vez… con idéntico resultado. Si no decide, claro está, cambiar.

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¿PUEDO SOLUCIONARLO?

Claro que puedes… siempre y cuando tomes conciencia de que algo tienes que mejorar en tu vida y te decidas a realizar ese trabajo. Cuando dejes de culpar a todo lo que te rodea de tus supuestos “fracasos”. Y todo pasa, en primer término, por convertir ese miedo en aliado. Mirarlo, encararlo y ver qué te está enseñando. El huir una y otra vez del problema sólo lo agrandará. Las relaciones seguirán siendo de dolor, siempre.

Es fundamental la comunicación. Hablar con el otro, expresar qué se siente, las dudas, las dificultades. Expresar los temores y las emociones. Expresarse emocionalmente, en definitiva. Hacerlo desde el corazón, no desde la mente. Comenzar a abrir ese lado vulnerable pare conocerlo y reconocerlo. Hacer lo que nunca se hizo para conseguir resultados diferentes. Comunicar es clave.

Otro término básico es confianza. Avanzar en la confianza hacia uno mismo y hacia el otro. Sólo confiando más en quien eres podrás confiar en quien tienes frente a ti.

En definitiva, una cuestión de asertividad: decir en todo momento qué se piensa y qué se siente y hacerlo sin herir a quien tienes a tu lado; dominando la asertividad un gran paso estará dado. Para ser asertivo con el otro, empieza a serlo contigo mismo diciéndote la verdad.

Ser honesto contigo mismo abre la puerta al cambio.

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¿PORQUE ACUDIR A UN PSICOLOGO CLÍNICO?

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Me pregunto..

  • Porque no soy feliz?.. Si tengo todo lo que necesito para ello?..
  • Mis días se suceden monótonos y aburridos, ¿que me esta pasando?
  • ¿Porque no puedo dejar de llorar?
  • Otro día sin ganas de nada, total.. ¿para que?
  • Me da miedo salir a la calle, me mareo solo de pensarlo, me duele todo..
  • ¿Que paso con nuestra vida sexual? el amor? ¿la ilusión? ¿mi pasión, mis ganas?
  • Me gustaría dejar de fumar, pero no soy capaz
  • Me gustaría adelgazar, hice mil dietas, pero ninguna me ha funcionado
  • Me gustaría conocer gente y socializar mejor, pero ¿como?

Estas y otras preguntas se sucedían en las mentes de muchos de mis pacientes, en su día a dia, sin conseguir darle respuesta, sin adoptar soluciones que mejorasen su vida,

¿porque ocurre esto?, acaso no sabían que hay respuestas, que hay soluciones. Tal vez ocurre esto por el desconocimiento de que un profesional de la psicología te

puede ayudar a cambiar aquello que es causa de infelicidad, a cambiar tu vida, tus pensamientos, tus emociones o tal vez tu equivocada direccion

Esta actitud siempre me ha llamado la atención porque TODOS PODEMOS hacer algo por nosotros mismos, por nuestra vida, nuestra felicidad, nuestro presente y futuro.

Si queremos cambiar la dirección de nuestra vida, de lo que algunos llaman “destino”, podemos hacerlo, y si no podemos o no sabemos como hacerlo, es el momentoto de acudir

a un profesional que nos ayude en el camino, que sepa acompañarnos, acogernos y alentarnos.

No hay necesidad de esperar a que ya no podamos mas con nuestros días, siempre hay posibilidad de cambio, por muy extraño y dificil que nos parezca.

No depende ni de la edad, ni de nuestras posibilidades, ni del tiempo que llevemos esperando en vano que algo cambie.. con decision y constancia se puede conseguir todo aquello que deseemos

– Y ¿un psicologo me puede ayudar? ¿a cambiar? ¿a mejorar? Claro que SI!

Es la persona adecuada, el profesional de la conducta humana, disfuncional o patologica que puede ayudarte a recomponer tu vida o aquellos aspectos de la misma que te hacen

sufrir, te causan dolor, malestar, incomodidad… Esa es la dirección adecuada

– Y ¿cuando acudir a una consulta de psicología? Cuanto antes mejor!, sin duda.

¿PORQUE DEBO DE ACUDIR A UN PSICOLOGO CLÍNICO?

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Cuanto antes acudamos a un psicologo, menos cronicidad existirá en la dolencia o problema que nos preocupa, junto con esto, mejor y mas rápido será el tratamiento y el

resultado positivo.

Es obvio que SIEMPRE es un buen momento para MEJORAR, para decidir dar un giro a tu vida en función de tu SALUD Y BIENESTAR

Yo siempre digo que PEDIR AYUDA ES UNA CARACTERISTICA DE PERSONAS INTELIGENTES Y VALIENTES. Porque? muy simple. Inteligentes porque se dan cuenta

de que necesitan un cambio en sus vidas, son conscientes de que algo va mal y no quieren seguir así. Y valientes porque se animan a hacerlo.

Y ademas, hacerlo bien, no significa necesariamente, hacerlo solos! con AYUDA el camino es menos doloroso, mas rápido y eficaz

  • ¿Porque “aguantar” lo que supuestamente “me ha tocado vivir”?
  • ¿Porque conformarnos sintiéndonos mal, pudiendo estar bien?
  • ¿Para que vivir anclados en una problemática innecesaria que nos hace sufrir?

Tener un problema o que las cosas no funcionen en tu vida, no es “estar loco”. A veces pensamos erróneamente que tenemos que estar peor para solicitar la ayuda

de un psicologo, o que nos va a atiborrar a pastillas. Error!, no es nuestra función medicalizar, sino que disponemos de técnicas terapéuticas eficaces para ayudar a un ser

humano a redescubrir sus propios recursos con la finalidad de liberarlo de ese malestar que lo mantiene atado a un proceso doloroso o disfuncional, impidiendo su normal

funcionamiento y obtención de bienestar ¿Porque no animarse al cambio? a vivir una vida con ojos nuevos, renovados, en función de lo que me gustaría de verdad

– ¿Porque no hacer de la alegría y vitalidad mis compañeras de viaje y de la felicidad mi destino? A fin de cuentas,todo depende de mi!